Deconstruyendo la Casa Batlló, la joya del modernismo catalán

La Casa Batlló es como un faro de luz en medio de Paseo de Gracia, una de las arterias de la Ciudad Condal

La Casa Batlló es una oda a la naturaleza, a las formas orgánicas, a los colores y a la imaginación. A pesar de todo, parte de la sociedad contemporánea que vio por primera vez la casa criticó su diseño. Solo grandes visionarios como el propio Salvador Dalí supieron admirar su belleza. Estas son las palabras que el pintor dedicó a la obra maestra de Gaudí:

“Aquellos que no han escuchado la cromática y resplandeciente esencia de su color, la asombrosa polifonía de sus torres como tubos de órgano y el choque de su mutante naturalismo, son traidores”

La Casa Batlló: un icono universal del Modernismo

La fachada de la Casa Batlló es como un dragón que llega desde las profundidades del mar.  Sus colores, las formas onduladas de sus balcones y las columnas en forma de hueso recuerdan a un animal mitológico. La técnica del “trencadís”, que Gaudí utilizaba como nadie, forman a su vez las escamas del lomo de nuestro particular dragón.

Al tratarse de una joya de la arquitectura universal se ha estudiado a fondo desde que, en el año 1906, Gaudí diera por finalizadas las obras que le encargaron los miembros de la familia Batlló dos años antes. Y cuando hablamos de estudiosos, también hacemos referencia a los muchos vecinos, ciudadanos y turistas que llegan hasta Paseo de Gracia para admirar su belleza. Por eso, se la conoce popularmente como la “Casa de los bostezos”, en referencia a los balcones en forma de boca. También es muy popular entre los habitantes de la ciudad llamarla la “Casa de los huesos”, ya que las 4 columnas que sustentan el edificio desde la entrada hasta las vidrieras del salón principal recuerdan a los huesos del dragón al que venció Sant Jordi.

Y es precisamente en Sant Jordi cuando hemos tenido la oportunidad de visitar la Casa Batlló. Llegamos a la puerta de entrada por la mañana, bien temprano. Tenemos dos entradas para visitarla, en la que se incluyen audioguías en diferentes idiomas con un móvil que permite recrear cómo era originalmente la casa.

El horario de la Casa Batlló va de 9 a 21 horas todos los días del año (la última entrada es a las 20h)

Nosotros compramos las entradas con FastPass (sin colas) más baratas desde una web de venta de entradas para la Casa Batlló. Por si os interesa, os dejamos en este enlace la página web donde las conseguimos.

Cada paso desde el momento en que entramos al interior del edificio se convierte en una aventura. Aquí van algunas de nuestras impresiones.

La Casa Batlló: historia y datos curiosos

Como ya hemos dicho, la Casa Batlló se parece a un enorme dragón que vive en las profundidades del mar. Y esa es precisamente la perspectiva desde la que tenemos que analizar este símbolo del Modernismo en Barcelona.

El recibidor de la joya gaudiniana

El recibidor nos acoge con la luz natural que dejan pasar dos claraboyas con forma de caparazón de tortuga. Las paredes están pintadas como si fueran escamas. En un lado, la escalera que vertebra todo el edificio nos invita a seguir explorando una casa llena de vida.

La barandilla es curva, como todo en la Casa Batlló, y recuerda a la enorme columna vertebral de los dinosaurios. ¿Podría ser este detalle un mensaje más acerca del dragón que corona la fachada?

Las escaleras nos dejan en la primera estancia de la casa, en la que ya podemos ir viendo el cuidadoso trabajo que Gaudí realizó con la madera. Las puertas, las ventanas, todo lo que está hecho de madera sigue esas formas orgánicas y suaves que caracterizan al edificio.

La Casa Batlló podría ser el hogar del capitán Nemo, y no nos tacharían de locos por decirlo.

El salón principal y el patio de luces

El salón principal de la Casa Batlló es más moderno que muchos edificios actuales. Gaudí, además, era un genio hasta para los detalles más pequeños. Una de las cosas que más nos sorprendió fue el mecanismo de las ventanas del salón principal, que se accionan mediante un sistema de contrapesos y suben y bajan en posición vertical. Gracias a esta técnica, se puede obtener luz 100% natural de forma panorámica, sin que haya marcos de por medio que interrumpan las vistas hacia Paseo de Gracia.

Los vidrios de diferentes colores consiguen una luz maravillosa, que inunda el salón y lo hace impresionante. Además, una de las razones que convirtió a Gaudí en un genio del Modernismo catalán fue precisamente eso: el equilibrio perfecto entre estética y estructura. Todo en la Casa Batlló tiene un motivo, y sirve de forma específica a la estructura de toda la obra.

El patio de luces es también impresionante: la claraboya industrial que lo recubre deja pasar una gran cantidad de luz que se transforma en un arco iris de colores cuando se refleja en la cerámica de las paredes. Las formas orgánicas siguen presentes en esta parte de la Casa Batlló, y se pueden observar en los bordes redondeados de las esquinas del patio de luces. Para conseguirlo, Gaudí mandó cortar la cerámica azul de cada uno de esos rincones de forma única para que encajaran a la perfección.

El gran arquitecto catalán tenía también una gran predilección por la perfección y el diálogo con la luz. Por eso, las ventanas de este patio de luces van aumentando de tamaño a medida que vamos bajando la mirada desde la azotea. La razón es muy simple: las ventanas de los pisos superiores reciben una gran cantidad de luz, a diferencia de la de los pisos inferiores. Los colores azules de la cerámica también van de más oscuro a más claro, para guardar un equilibrio perfecto con la luz. Todo en la Casa Batlló está pensado al milímetro.

La terraza y las chimeneas de la Casa Batlló

La azotea de la Casa Batlló es la zona del edificio donde se concentra con más fuerza la personalidad de Gaudí. Aquí podemos ver detalles arquitectónicos como la técnica del “trencadís” para las torres, o la profunda religiosidad que todas sus obras emanaban.

Pero si algo destaca por encima de todo es el dragón que corona la fachada. Un dragón que cobra vida gracias a la cerámica troceada que brilla desde cualquier punto de la ciudad. Y si miramos desde el pequeño ojo en forma de ventana, podremos divisar otra de las obras maestras del Modernismo en Barcelona: la Sagrada Familia.

La Casa Batlló nos ha fascinado por sus formas, sus colores y sobre todo por su espíritu, capaz de hipnotizar a cualquier persona.

Si os interesan mucho las obras modernistas, en nuestro artículo sobre los principales edificios modernistas de Barcelona encontraréis toda la información que necesitáis.

Horario y precio de las entradas a la Casa Batlló

La Casa Batlló abre todos los días de 9:00 a 21:00 (la última hora de acceso es a las 20h).

Entrada a la Casa Batlló + FastPass (sin colas): 28,50€

Entrada sencilla a la Casa Batlló: 23,50€

En este enlace os dejamos una página web desde la que podréis conseguir las entradas a la Casa Batlló con FastPass (sin colas) a un precio reducido. Comprando las entradas desde el link que os hemos dejado nos ayudáis a seguir con este bonito proyecto, ya que conseguimos una pequeña comisión por cada venta 🙂

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