Túnez, un oasis en África

Acabé recorriendo las carreteras de Túnez un poco por casualidad, allá por 2012. El viaje, a propósito de la celebración de fin de carrera, no era más que una excusa para salir y permanecer juntos por unos días. Seguramente en ese momento no fuimos conscientes del momento político que atravesaba Túnez, que tras dos años de revolución, se encontraba ante el abismo y la duda del éxito y el fracaso.

Sáhara

Un grupo de dromedarios en medio de una carretera que atraviesa el Sáhara

Para nosotros, politólogos recién licenciados y con ganas de diversión, Túnez fue un país acogedor y generoso. Pero la perspectiva del tiempo hace que, tras varios años después de nuestro viaje, la reflexión acerca del momento de nuestra visita cambie.

Como todo el mundo sabe, la primavera árabe comenzó en el año 2010 en Túnez, después de que Mohamed Bouazizi decidiera actuar contra el régimen opresor de Ben Ali quemándose a lo bonzo para protestar por la falta de oportunidades en dicho país. Fue la mecha que inició la llama de la revolución para un país oprimido, que tras 23 años de dictadura comenzaba a ver la luz.

Tatooine III

 

Pero Túnez es también un país lleno de contrastes y de bellezas singulares. Por eso, quiero recordar en este post los lugares que más me impresionaron de mi visita a “la puerta de África”.

Lago Salado de Chott el Djerid

Lago Salado Túnez

Vista del Laga Salado, en Chott el Djerid

Túnez es uno de los principales exportadores de sal de todo el mundo. No es para menos, si se tienen en cuenta los 7000 km cuadrados que abarca la región de Chott el Djerid, también conocida como Lago Salado. Este territorio, de una belleza inigualable, sorprende por su vasto paisaje salinizado. El lago más grande de todo África tiene muy poca agua, una paradoja para quien conoce este lugar a través de unas líneas, pero que alcanza cotas de belleza muy elevadas debido al efecto cristalino que producen los ingentes kilos de sal que allí se encuentran.

Lago Salado

Vista del Lago Salado, en la región de Chott el Djerid

Depende del momento del día, el lago aparece con colores diferentes, enmarcados en una pequeña cordillera de fondo que se difumina a la vista con las olas de calor que desprende el suelo. Precisamente es esta razón la que lo hace tan singular, pues el grado de evaporación del agua es tan elevado que es difícil ver una cantidad considerable de la misma al visitarlo.

Cartago, un imperio caído

Cartago panorámica

Vista lateral del Coliseo de Cartago, en Túnez

Roma también forma parte de la historia de este bonito país mediterráneo. El Imperio también soñó con África, y situó a Cartago en el eje de su aventura continental. Tras años de guerras contra Cartago (conocidas como Guerras Púnicas), el imperio con el que Roma se debatía el poder en el Mediterráneo acabó cayendo en el 146 a.C. bajo el mando de Escipión. La ciudad, que quedó destruida y de la que a penas se conservan restos de su pasado fenicio, resurgió gracias al emperador Octavio.

Cartago por dentro

Uno de los vestigios del paso de Roma por estos lares es el impresionante coliseo de Cartago. El mismo, bien conservado y rodeado de pequeños bares repletos de hombres sedientos de conversación y te, esconde secretos tras sus puertas difíciles de imaginar actualmente. Sangre, lucha, política y una masa enfurecida con ganas de saciar sus ganas de espectáculo bélico.

Cartago lateral

Gradas del Coliseo de Cartago

Tatooine, un planeta a parte

Para los amantes de la saga Star Wars, montar una expedición al planeta Tatooine puede ser toda una experiencia. Personalmente guardo grandes recuerdos de esta pequeña ruta, que además se presenta mucho más atractiva teniendo en cuenta que antes de llegar se realiza una especie de rally montado en todoterreno a través de las dunas del Sáhara.

Tatooine

Tatooine, uno de los escenarios de Star Wars

Más allá de fanáticos peliculeros, Tatooine, que debe su nombre a la región de Tataouine, es un lugar único. Sencillamente porque es una ciudad fantasma, con casas-decorados hechos de arena que difícilmente sobreviven al paso del tiempo, pero que mantienen un aura extraterrestre.

Tatooine yo

En una de las calles de Tatooine, en Túnez

Al pasear entre sus desérticas callejuelas y colarte por los diferentes escenarios, el visitante puede imaginar que entre esas paredes de cartón piedra se produjeron tiempo atrás grandes momentos. Y, si después del paseo necesitas un trago para reponer fuerzas, nada mejor que recuperarlas en uno de los espléndidos cafés de la zona. Toda una experiencia.

Tatooine bar

Un café-bar en Tatooine, entre la realidad y la ficción

Chebika, un oasis de montaña

El desierto del Sáhara esconde sorpresas. Pequeñas joyas escondidas entre palmeras y que viven gracias al milagro del agua. Chebika, un oasis situado a tan solo 14 km de la frontera argeliana, es un claro exponente de lo que allí se conoce como “oasis de montaña”.

Oasis Chebicka

El Oasis de montaa de Chebika, en Túnez

Actualmente, la antigua ciudad de Chebika se encuentra abandonada debido a que unas inundaciones en el año 1967 arrasaron la zona. La nueva ciudad, poblada por unos mil habitantes, fue construida por el gobierno. A pesar de todo, la antigua ciudad se encuentra todavía abierta a la recepción de turistas, debido a las fuentes y al palmeral que aún se conservan en buen estado.

Chebicka

Después de muchos kilómetros en autobús, me quedó la sensación de que no supe valorar correctamente las maravillas que me ofreció este país. Afortunadamente, con el paso del tiempo y recordando viejas anécdotas con compañeros de viaje, he sabido valorar la generosidad con la que el país nos acogió, y más teniendo en cuenta las heridas que aún estaban abiertas en ese momento. Y que aún hoy día siguen sin cerrarse.

Túnez, un oasis en África
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