Un viaje al Imperio a través de las termas romanas de Bath

La ciudad de Bath es señorial y elegante, tanto como los edificios de estilo georgiano que decoran gran parte de sus calles. En ellas, se puede respirar ese aroma británico de principios del siglo XIX, en el que carrozas de caballos transportaban de un lado al otro del empedrado a caballeros y damas bien acicalados que acudían a fiestas privadas y lujosas. Esas fueron nuestras primeras sensaciones al salir de la Estación Central de Bath, que se acrecentaron con la fina lluvia que nos recibió entre la oscuridad que reina en las islas cuando el reloj marca poco más de media tarde.

En realidad, nuestra visita a Bath no buscaba el conocer una verdadera ciudad británica, alejada del ruido globalizador de Londres, sino perdernos en la historia de uno de sus templos más sagrados: las Termas Romanas que llevan impresionando a propios y extraños desde hace casi dos mil años. El problema es que Bath no se puede entender sin ese estilo georgiano tan característico, ni tampoco sin sus arraigadas raíces romanas y celtas. Esta dualidad forma parte de una misma moneda, interesante y contrapuesta, que han hecho de la ciudad todo un símbolo de interés histórico y arquitectónico declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987.

Vista de la Gran Piscina en las termas romanas de Bath

Las Termas Romanas de Bath, una joya de la Antigüedad

Los antiguos moradores del actual suroeste de Inglaterra, el pueblo celta, ya conocían las bondades que ofrecía ese terreno inestable sobre el que se asentaban. A diferencia de otros lugares, aquel parecía estar bendecido con agua caliente que emanaba de las profundidades de la tierra sin saber por qué. Los celtas, asombrados por este milagro, lo relacionaron con la diosa solar Sulis, a quien consagraron el lugar que con el paso de los siglos acabaría siendo uno de los templos más importantes del Imperio Romano. Tras la llegada de los conquistadores, la actual Bath se convertiría en Aquae Sulis, una de las ciudades más visitadas de entre todas las provincias del basto Imperio surgido en Roma.

¿De dónde nacen las fuentes termales de Bath?

Las fuentes termales de Bath emanan cada día 1.170.000 litros de agua a 46ºC. El agua, que proviene de las lluvias que caen sobre Mendip Hills, se filtra entre los acuíferos de piedra caliza de la que se forma principalmente el terreno de Bath, y la energía geotérmica del planeta la calienta hasta que la presión hace que ascienda hasta la superficie.

Las termas romanas de Bath, tal cual las conocemos hoy en día, son bastante diferentes a como las concibieron los romanos. Por normal general, la cultura popular ha transmitido siempre la idea rupturista de los romanos con los territorios que conquistaban. Es decir, que la cultura globalizadora del imperio terminaba sin miramientos con todo vestigio de otra civilización previa. En el caso de las termas romanas de Bath, esto no es del todo cierto. De hecho, el nombre que adoptaron las termas en los tiempos de ocupación romana fue el de Minerva Sulis. La diosa Minerva para los romanos era el equivalente a la diosa Sulis para los celtas, de ahí que compartieran nombre.

Diosoa Minerva Sulis en las termas romanas de Bath

En la actualidad, durante la visita por las termas romanas de Bath, es posible contemplar una cabeza de bronce del periodo romano que representa a la diosa a la que se consagra el templo. Un lugar que en tiempos del Imperio se convirtió en centro de peregrinación sin precedentes. A Aquae Sulis – como se llamaba el lugar donde se ubica Bath en la actualidad – llegaban peregrinos desde todas las provincias romanas, deseosos de encontrar entre esas aguas milagrosas el poder de la curación a todos sus males.

Un paseo por el interior de las Termas Romanas de Bath

El edificio que envuelve las termas romanas es de estilo georgiano, un tipo de arquitectura señorial muy en boga en la Inglaterra del siglo XVIII y XIX. Nada entre aquellos muros grises, llenos de adornos geométricos, hace presagiar que en su interior se guarda con celo un pedazo de historia muy importante de la antigua Britania.

La entrada a las termanas romanas de Bath cuesta 18 libras por persona. Cuesta un 10% menos si se visita entre semana (16 libras por persona) y también existen descuentos si se compra por Internet. El precio incluye una adioguía en español.

Entradas termas romanas de Bath

La primera visión que se tiene de las termas es una gran piscina situada a un nivel inferior y rodeada de columnas, las cuales, soportan el peso de una enorme terraza gobernada por un total de 9 estatuas. Probablemente ese sea el rincón más fotografiado de Bath, sobre todo desde una de las esquinas de la balconada superior, en la que se puede inmortalizar una postal de aúpa: las estatuas romanas y de fondo las torres de la Abadía de Bath, todo un símbolo de la ciudad.

Horario de las termas romanas de Bath

Las termas abren sus puertas todos los días del año excepto los días 25 y 26 de diciembre. Durante el resto del año el horario de apertura y de cierre varía, así que recomendamos comprobar siempre el horario en la página oficial de las termas romanas de Bath.

Una de las primeras cosas que hicimos tras visitar la piscina principal de las termas – hoy en desuso- fue descubrir el significado de aquellas estatuas que tantas veces habíamos visto en guías, mapas y postales. Descubrimos que cada una de ellas representaba la figura de un gobernador de la provincia de Britania, así como de algunos emperadores romanos que habían tenido una conexión especial con este territorio. Entre las figuras aparecían nombres tan ilustres y conocidos entre la cultura popular como los de Julio César, Claudio, Vespasiano o Costantino el Grande. Esta terraza fue construida en 1894, tres años antes de la que sería la inauguración oficial de las termas modernas, descubiertas tras siglos enterradas en 1878.

Vistas desde la terraza de los termas romanas de Bath

Diseccionando las Termas Romanas de Bath

Las termas romanas de Bath se pueden dividir en 4 grandes lugares: el Manantial Sagrado, el Templo Romano, el Baño Romano y la Casa Museo.

El templo romano de Bath fue dedicado a la diosa Sulis Minerva. Junto a otro templo construido por el emperador Claudio en Colchester, es el único de estilo clásico existente en las islas británicas. El templo comenzó a erigirse en la zona de las termas desde el momento en que los romanos fundaron Aquae Sulis a mediados del siglo I dC. Tras más de 300 años de construcción, el templo y los baños romanos se convirtieron en toda una joya de la Antigüedad que contaba con todas las comodidades y lujos de la época.

cabeza de la gorgona termas romanas en Bath

El templo principal quedó enterrado con el paso del tiempo, aunque se logró rescatar, durante las obras de reconstrucción que se iniciaron en 1878, la cabeza de Gorgona que presidía el templo de Minerva Sulis. Poder contemplarla en directo, aunque sea con pequeños grandes fragmentos clavados sobre una pared, impresiona enormemente. Existen diferentes teorías acerca de la figura que aparece representada en el rosetón del templo: algunos arqueólogos defienden que es la cabeza de la Gorgona tras ser decapitada por Perseo; otros, en cambio, defienden que es una representación de la cabeza del dios Neptuno, en referencia al enorme poder que el agua tenía en este lugar. Sea lo que fuere, la imagen de la cabeza se ha convertido en el símbolo de las termas romanas y también de la ciudad de Bath.

La zona de los baños romanos era otro de los centros neurálgicos de este gran lugar de peregrinaje de la Antigüedad. Existían diferentes zonas en las que poder recuperar el cuerpo y el alma a través del poder purificador del agua. La zona principal era la Gran Piscina, hoy día muy diferente a como se vio en los tiempos de los romanos, cuando estaba cubierta por un techo abovedado recubierto de plomo para evitar que la temperatura se perdiese. Otra de las zonas principales de los baños romanos era el conocido como frigidarium, donde se podía disfrutar de baños de agua fría. El caldarium, por otro lado, era la antítesis de la piscina circular de agua fría. El caldarium era la sauna de los baños, en la que mediante una compleja estructura arquitectónica, se colocaban hogueras bajo el suelo para que calentasen la sala.

zona del caldarium termas romanas de Bath

Los hombres y mujeres del Imperio podían disfrutar de los beneficios de las termas romanas, aunque en muchas ocasiones de forma separada. Una vez a la semana, las termas se abrían al pueblo.

La visita nos resultó impresionante, ya que pudimos descubrir de primera mano las sensaciones que un romano contemporáneo pudo sentir al caminar por ese centro termal de la Antigüedad que, ciertamente, nada tenía que envidiar a los que tenemos en la actualidad. La maravilla de colores con que los romanos decoraban y pintaban sus templos, la paz y serenidad que debía sentirse entre las cuatro paredes del recinto, donde todo hombre era considerado un igual, son experiencias que jamás viviremos en primera persona. Lo que sí que podemos hacer es conservar y tratar de disfrutar de una forma apasionada esos recuerdos del pasado…y pasear entre las elegantes calles de Bath con una mirada a su pasado más reciente y también a sus orígenes más latinos.

2 Replies to “Un viaje al Imperio a través de las termas romanas de Bath”

  1. victor

    Como apasiado de la historia antigua en especial, la cultura clásica de Grecia y Roma y mas atrás en el tiempo la cultura egipcia y por lo que he ido leyendo y visto en reportajes o en lugares como por ejemplo Galicia, de la cultura celta, me ha resultado muy interesante todo lo que he leido acerca de las termas romanas de Bath amigos viajeros, tanto en lo que se refiere a vuestra visita como al origen previo a las termas y cuando llegaron los romanos a Britania. Añadir tambien que comparto vuestra reflexión final acerca de conservar y disfrutar de esos recuerdos del pasado que podemos ver en cualquier pais del mundo.
    un abrazo y animo en estos dias de confinamiento

    Reply
    • Conbilletedevuelta Post author

      Víctor, nos alegramos mucho de que te haya gustado el artículo. Sabemos que eres un apasionado de la historia, así que espero que el post te haya aportado algo nuevo…y sobre todo inspiración para visitarlas algún día.

      Un abrazo crack!

      Sergio y Ana

      Reply

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